viernes, 7 de junio de 2013

Primero las palabras, ahora las imágenes.

Hoy he podido disfrutar de una gran sorpresa. 
Os dejo el maravilloso video Oficial de la Zegama Mendi Maratoia. En el se puede contemplar la perfecta comunión que existe entre público y corredor en esta prueba y la majestuosidad de sus paisajes. La mezcla de ambos hace que esta sea una carrera que sea un sueño para quienes desean correrla e inolvidable para quienes tienen la ocasión de lograrlo.
Espero que lo disfrutéis tanto como yo.

http://youtu.be/PBc2BDtIScc



domingo, 2 de junio de 2013

La fuerza del corazón (Zegama 2013).

Son poco menos de las nueve de la mañana en la plaza de Zegama. Suena la melodía del Aurresku que la organización dedica a los participantes. Queda apenas nada para que las campanas comiencen a sonar como cuenta atrás que da la salida. 520 dorsales más me rodean excitados, ansiosos la mayoría de ellos. Yo permanezco pensativo.Los brazos cruzados. A la cola del pelotón. Con mis propios pensamientos.
Desearía que el tiempo se alargara, que no dejaran de sonar campanadas. No tengo prisa ninguna por comenzar a correr. Sé que con el pistoletazo de salida comienza una aventura cargada de incertidumbre y sufrimiento para mi. Y dudo, dudo enormemente de si seré capaz de llevarla a buen puerto. Decido que para mi hoy no hay una carrera. Simplemente salgo a hacer el recorrido de la Zegama, como si fuera un largo paseo en solitario.
Estas últimas 96 horas han estado sembradas de esas dudas. Desde el último entrenamiento del miércoles donde los diez minutos finales fueron un "increscendo" de dolor, a la cojera dolorosa y evidente de la mañana siguiente donde no era capaz de bajar las escaleras de mi casa camino del trabajo. "¿Como voy a poder correr en Zegama así?, más aún, ¡conociendo como conozco lo que me espera!".
A partir de ese momento todo ha girado en torno a esa pierna, esos músculos, esos tendones dañados. Estiramientos, ibuprofeno, descanso, cremas, reflex, árnica, taping.... Todos los métodos, todos los productos conocidos o sugeridos para intentar que cada minuto que pasara cada vez fuera a mejor, por eso no tengo prisa. Hoy no. Mi mente ha ido al mismo tiempo preparándose para cada posible circunstancia, para cualquier desenlace, desde la épica gloriosa al desastre de una retirada precoz. 
He podido comprobar que he madurado como corredor. Las experiencias de estos años atrás, de la ultradistancia ahora surgen como un poderoso aliado (durante la carrera lo terminaría de certificar). Pensando y pensando es aquí en Zegama donde por fin alcanzo el descanso a las heridas de la G2H. Pensando y pensando, compruebo que siempre hay un mañana en el que se debe pensar. Que acerté de lleno con aquella retirada porque era lo que mi mente me pedía en aquellas circunstancias. Que hice lo que creí que debía hacer y que tuve mis motivos. Pensar en el mañana, en la proxima carrera, en la familia que te espera. El mundo no se acaba con ninguna carrera.
Y así en estas circunstancias cuando quiero darme cuenta me veo en marcha, trotando, dando la primera vuelta por las calles del pueblo. Escucho el grito de Lurdes entre el público que me ha distinguido en el pelotón, (gracias por el detalle de acercarte desde Segura para ese efímero instante) y enfilamos la primera y dura subida que nos aleje de la población.
Desde el inicio la molestia se hace patente. Desde los primeros metros en la calles, pero no voy a precipitarme y llegaré hasta donde pueda. Buscaré el límite. Pero seré inteligente y no lo sobrepasaré. En esta primera subida noto dos cosas, que voy bien de fuerzas y cuando la gente que me rodea anda yo puedo seguir trotando con mi zancada cortita. La segunda que parece que en subida la molestia es menor.
Alcanzo a Gonchu que se me ha adelantado unos metros. en estos primeros km irémos alternándonos en carrera durante varias ocasiones. Con el paso de los minutos compruebo que la molestia se queda en eso. Que alcanza un nivel y al menos se mantiene. Eso sí, en cada pendiente de bajada aumenta la carga y el dolor. Pero afortunadamente en este primer tramo es todo mayormente subida y falso llano.
Así juntos nos acercamos al primer momento glorioso, de repente a lo lejos se escucha un gentío gritar, una masa de gargantas, podría ser la meta de cualquier otra carrera, pero no, es Zegama y "sólo" es el paso de Otzaurte. Al rato cogemos una pista forestal que llanea, quiero poner ritmo pero no puedo. Gonchu y yo seguimos juntos hasta justo el comienzo de una nueva subida que abandona la pista. Es en ese momento que veo animando a un conocido, cuñado de un amigo de Beasain, y paro a saludarle. Apretón de manos, breve charleta, y arranco de nuevo hacia arriba en busca de Gonchu.
Comienza en este terreno una serie de toboganes. Mi táctica es clara. Controlar en todo momento la zancada de forma que la carga sea menor, adaptándola en función de la molestia, siempre zancada ultra, corta en subida, llano y bajada. En las bajadas es donde sufro más. Tengo que asegurar los apoyos y el barro no ayuda, así que los tramos más complicados los hago incluso andando. No quiero que un patinazo me obligue a realizar un gesto brusco que termine de rematarme la pierna.
Poco a poco avanzo camino del Aratz, primera cima de la carrera, a Gonchu no le he vuelto a ver. Pienso que mi ritmo lento y un buen día suyo le hace ir por delante. La subida la hago casi toda andando de nuevo. Veo que ando bien y que voy ganando puestos poco a poco, ya que el grueso de los corredores van por delante y yo me encuentro dentro de los que simplemente aspiran a terminar. Así me planto en el Aratz. 
Comienzo la bajada, sufriendo, sufriendo en cada apoyo que genera un pinchazo en la zona posterior de la pierna. Pero de momento se hace soportable. Bajo andando los tramos más empinados para que no vaya a más y en cuando el terreno pierde pendiente mejora la situación y puedo trotar. Me espera otro momento mágico: El paso por la Cueva y la llegada de Santo Espiritu. Paso delicado este con la humedad de la piedra lisa y enfilo al avituallamiento.
El gentío es impresionante como siempre, pero mucho menor para los que llegamos en la parte trasera del pelotón mucha gente ya ha enfilado hacia la meta para ver llegar a los primeros. Salgo con 15' de margen sobre el corte en el avituallamiento.Toda la subida al Aizkorri se hago prácticamente andando, voy regulando. Quiero llegar con fuerzas al final se que habrá mucho barro. Me cruzo con muchos aficionados que bajan de la cima, la estrechez del camino complica el paso de todos en algún momento y de repente de nuevo la maravillosa visión del Aizkorri.
No deberíais perderoslo nadie, subes por el bosque, por una sinuosa senda y de repente, llega un momento  que el paisaje se abre y distingues a lo lejos un peñasco calizo lleno de puntitos que se mueven. La piel se te eriza, sabes que allí estan esperandote, que te van a recibir como si fueras un coloso, lleves el tiempo que lleves, llegues como llegues, aquello es la hostia.
Encima, se atraviesan un par de pasos estrechos, bonitos, montañeros de verdad con la roca a un lado y el vacio al otro y enfilas los últimos metros de la subida. Escuchas tu nombre en muchas gargantas, escucho vítores propios de un gladiador y escucho la voz de mis amigos Txemi, Aldapa, Maite, Dioni e Ybes... y se me saltan las lágrimas en cada abrazo que recibo. Estoy allí, en el Aizkorri, primer objetivo logrado, donde me espera un brindis de sidra con mi amigo Aldapa, otro más. Pregunto a Dioni por Gonchu, pensando que ya ha pasado me dice que no es así y me deja descolocado. Luego me enteraría de que tuvo que ajustar la zapatilla justo cuando yo me pare a saludar a un conocido y al no darme cuenta sali delante y le perdi la pista.
Así, en esa nube de emociones, comiendo algo, sorbiendo mocos y enjugando lágrimas me recuedan que hay que seguir a por ello "¡Txapeldún!" me gritan. Y arranco en busca del Aitxuri y de Angela que se encuentra allí.
El cresterío y la bajada de Ostiagorri fue lo peor de la carrera. El momento más delicado. La necesidad de hacer fuerza, palanca para ascender algún tramo, la inestabilidad de los apoyos que tensa todos los músculos de la pierna y la brutal pendiente de bajada me hicieron sufrir de lo lindo, pero me sobrepuse, "lasai, oso ondo". Jamás pasé tan lento una zona rocosa, con el culo por delante en algunas bajadas, tirando de manos y brazos para protejer las piernas... pero llegué al Aitxuri, recibí los ánimos de Ángela (gracias por confiar en todo momento en mi) y bajé, pasito a pasito, procurando no caer, no tropezar, hacerme el menor daño posible, todo con un único objetivo: llegar al avituallamiento de Arbelar donde todo parecía más fácil, más cercano.
En este tramo coincido con un chaval de Orio. Me acoplo a su ritmo, el se va en cuanto el terreno pica para abajo pero en llano o subida sobre todo, voy mejor. Decido relajarme, voy suelto y charlamos. Me dice que acaba de hacer la Transvulcania en buen tiempo (13h. creo recordar) y que hoy tocaba Zegama. Atravesamos las campas que nos conducen a Urbía y me encuentro con mi amigo Felipe y toda su familia que desde Donosti han venido a verme apenas unos minutos. Hace años que nos nos vemos. Algo así merece la pena el esfuerzo y el reparto de besos. Me dicen: "en una hora en meta" ufff "más bien serán dos" y acerté.
Afronto la última subida a la cima del Andraiz, la gente esta tumbada en la hierba, reposando la comida, pero cada uno tiene una palabra de ánimo para tí. Algunos inclusos te insisten indicándote cual es el mejor paso para evitar algo de barro, algo de mayor pendiente. "Gracias, gracias, Eskerrik Asko... murmuro continuamente". Y llego, apenas a falta de unos metros un paisano me pide una sonrisa para hacerme una foto con una pared de piedra detrás, como el marco que ha usado para todos los participantes que han pasado por allí. ¿Como negarle la pose y por supuesto la sonrisa?.
Cima y bajada, última técnica, la conozco, voy con cuidado. Vuelvo a echarme reflex cuando veo a dos voluntarios situados estratégicamente, lo he usado casi en cada bajada desde el Aizkorri y me ha ido muy bien. Dejo atrás la zona de piedras entro en un reguero de barro. Imaginaros un cauce de metro y medio de ancho y kilómetros de largo, pues la bajada hasta Zegama fue como meterse en un rio de barro hasta los tobillos casi permanente. Al principio intentas discurrir por los bordes para evitar los tramos peores, pero los resbalones son mayores, patinas y compruebas que es mejor discurrir por el centro de semejante "rio" al menos el barro te subciona lo suficiente para no resbalar, claro, menos cuando la pendiente es más pronunciada jeje. Avituallamiento de Moano, saludo a viejos conocidos abastecedores de otras ocasiones. Ya queda poco. 
En este tramo coincido con Miguel "Burus", un conocido del foro del atleta. En estas ultimas horas nos hemos visto muchas veces, pero no nos habíamos presentado oficialmente. Es un tio grande. Hablamos de otros conocidos como Mayayo y de como nos ha ido a cada uno la carrera. Nuevamente en las bajadas se va un poquito pero va justo de fuerzas y en los llanos y repechines afloja. Incoscientemente decidimos hacer juntos lo que queda de carrera. El crono nos da igual a ambos y la compañía se aprecia depués de tantas horas.
Asi, sin casi darnos cuenta, comenzamos a escuchar la megafonía de meta. Subidón, me estoy emocionando ya y aún me queda. Dejamos la pista forestal. tomamos un tramo de asfalto donde sufro mucho en la bajada. Paso al lado de la casa donde he pasado las últimas dos noches "esto ya esta hecho Joséma". y dejando a un lado un parque enfilamos la última bajada que nos lleva al pueblo.
De repente ¡¡ya estamos!!, ¡¡Zegama!! una corta bajada y así de sopetón frente a nosotros la recta que vallada discurre detrás de la iglesia y nos lleva hacia la meta. Los hijos de Miguel le esperan. Yo me acuerdo de los mios. El gentío nos vitorea. Ya no duele nada, ahora voy ligero. Dan ganas de esprintar. Un torrente de sentimientos comienza a desatarse, giro a la derecha y de nuevo el Aizkorri. Por la mañana desafiante, ahora como rindiendo pleitesía a cada korrikalari. Aprieto los puños, cierro y abro los ojo, miro al cielo y al frente, a mi interior... soy yo, soy Joséma, soy Prisi, un tirillas y hoy un Titán.
PD. Tenía una responsibilidad muy grande. Mucha gente querría estar en mi lugar, tener la oportunidad de correr esta carrera. Zegama no se corre todos los días. No podía fallar a tanta gente pendiente de mi. A mi familia, a la que estaba robado unos días en plenas fiestas. A mis amigos los Locos que siempre están ahí. A mis amigos de Zegama que esperaban mi regreso con entusiasmo y se volcaron conmigo. A mi mismo, que no merecía un triste final para una cita tan emotiva.  Por eso cruce la meta y di rienda suelta a mis emociones, a mis lágrimas que sorprendieron a muchos brotando de un veterano. He corrido muchas carreras, de todas ellas, ha sido la carrera en solitario que más intensamente he vivido cada metro. No podía fallaros, no podía fallarme.
Gracias a todos por estar ahí. 



Fotos cortesía de la organización y de mi amigos Dioni y Felipe.



lunes, 13 de mayo de 2013

Test de realidad.

Ayer tarde realice uno de esos entrenamientos que te ponen en tu sitio, que te dan una idea exacta de cuales son tus fuerzas y tu capacidad deportiva real.
Me tocó hacerlo en solitario ya que me había sido imposible apuntarme a las salidas del resto de mis compañeros. Lo que añadido al calor de la tarde añadió un plus de dificultad.
Dejé el coche a la altura del hotel que hay un poco antes del embalse de Navalmedio y franqueando la puerta comencé el ascenso que paralelo al arroyo asciende hacia el puerto. Llegando a la pista me desvio a la derecha para justo a la altura de la cancela que la interrumpe ascender por el algunos llaman "carril del miedo" hacia el ventorrillo. Las primeras sensaciones son buenas pero quiero ser prudente y alterno siempre algunos pocos metros caminando cuando el terreno endurece para no cebarme demasiado. 
Una vez en el ventorrillo desciendo unos pocos metros por el arcen de la carretera hasta el apartadero que da entrada a la pista forestal que sube el Mirador de las Canchas. Continuo mezclando el trote con algunos metros caminando. Aún asi el ritmo es bueno (algo más de 6' km en este terreno de ascenso). En un rato me planto en el desvio hacia el camino Ortiz por el que continuo ahora en descenso pero sin lanzarme. Mi intención es llevar ritmo de maratón de montaña y dosificar bien las fuerzas.
De nuevo en la pista asciendo hacia la fuente de Mingo que paso de largo ya que mi primera parada de avituallamiento será un poco más arriba, en la fuente de la Campanilla. Recargo agua y tomo un puñado de pasas para no descuidar la alimentación. 
Arranco lo que será la parte más dura del trayecto. El comienzo es una delicia al pisar regueros de agua que bajan por el camino y me encuentro bien. No quiero trotar demasiado y subo caminando a buen ritmo. Estas sensaciones me acompañarán durante buena parte del recorrido de ascenso, pero no en su totalidad. Disfruto de unas vistas preciosas, con el verde y el agua precipitarse con fuerza hacia el valle. Al poco una joven cabra se interpone en mi camino, confiada en su agilidad para trepar rocas arriba. Poco a poco el camino serpentea, la pendiente aumenta, la altitud hace mella y las sensaciones dejan de ser tan positivas. Me refresco en un reguero y tomo otro puñado de pasas. Estos últimos metros son costosos y desecho mi idea inicial de atacar Maliciosa. Además sopla brisa fresca y me he dejado el chaleco en casa. Así que una vez llegado al collado del Piornal me dirijo directamente a Guarramillas. 
Me animo viendo que vuelvo a trotar a tramos en esta subida, atravieso algún nevero y alcanzo la "Bola del Mundo".
 
Inicialmente había pensado tomar el camino del Calvario como camino de vuelta, pero al desechar la subida a Bola decido bajar por la pista de hormigón escoltada de grandes talúdes de nieve hasta la curva que conduce al Collado de los Pastores y de ahí por la tubería. Nueva parada en las Cabrillas para beber y tomar un gel y a ritmo controlado alcanzo el mirador de las Canchas. 
La pendiente de bajada ayuda a que los kilómetros pasen rápidos, dejo atrás el cruce del Ortiz que hace un rato recorrí y alcanzo el desvío de otro estrecho sendero que algunos conocen como "el bambi" y que acaba en la M601. Nuevo descenso por el arcén de la carretera durante unos pocos metros hasta llegar al Ventorrillo. Comienzo a sentir el calor y el paso de los kilómetros y las pulsaciones van un poco altas. Me queda poco agua así que decido bajar por el árbol de la cadena, cruzo el arroyo (refrescandome los pies y las piernas con las salpicaduras por supuesto jejeje) y paro en la fuente que hay para beber y refrescarme.
Desde aquí ya no queda nada, voy bordeando el arroyo hasta alcanzar el embalse y de nuevo el coche.
Al final 25 km. en 3 horas con paradas y aunque me faltaron las fuerzas, el ánimo de superar las dificultades también cuenta.

lunes, 29 de abril de 2013

Lobo solitario.

Hace ya tiempo que no me dejo leer por aquí. Quizá demasiado. Es caso es que la participación más activa en el Blog del grupo, "Los Locos del Cerro" ha hecho que mis reflexiones hayan encontrado un distinto destino al habitual.
En cualquier caso un blog no es una obligación cuando careces de un seguimiento enorme. A fin de cuentas, ¿para quien escribes? ¿para los demás? ¿para tí mismo?. Es mi caso el intimista. Un rincón donde recordarme algunas cosas que me gustan o encontrarme al cabo de un tiempo.
Cerraba la anterior entrada haciendo una apuesta por una trilogía de retos por delante: Zegama, Maratón Alpino Madrileño y Maratón de Somiedo. Desde la percepción de que mi distancia límite en Trail es esta, la que alcanza las 7 horas.
Así que me encuentro en plena escervescencia de entrenamientos. Intentando alcanzar el punto justo de forma que te permita exigirte pero aún no alcanzar el límite de forma que no implique el declive o el pico de bajada.
Para eso, he redescubierto que soy mi mejor aliado. La soledad de mis entrenos no solo me hacen disfrutar, sino que me exprimen más que la mayoría de otros que afronto. Por defecto o exceso, es curioso que un ritmo demasiado relajado no siempre es sinónimo de frescura posterior y, del mismo modo un ritmo intenso en demasía no solo te desgasta físicamente sino que anímicamente crea dudas permanentes en tu interior.
Así que, mi propio ritmo, que normalmente es superior a lo que debería, al estilo prisillas, es el que me hace sentir ligero o pausado cuando toca. Porque es el mio, y cuerpo y mente se acompasan para animarse o consolarse según toque. Pero en equipo.
Disfruto enormemente de los amigos y los compañeros. Pero no puedo negar que en soledad encuentro los entrenamientos más plenos. La sensación de fuerza, la belleza del paisaje, el sonido del correr del agua, el olor a tierra mojada que trae una tormenta lejana... son más intensos en el silencio del bosque o en la  soledad de la pradera.
Esta va a ser mi apuesta de cara a estos próximos retos. Compartir salidas habituales con mis amigos pero dejar una base principal a mis entrenos propios y
específicos. Esos recorridos habituales que son valiosos test de mi estado físico. Esos circuitos exigentes que simplemente el hecho de finalizarlos en solitario son un subidón de confianza y autoestima.
Es el camino más seguro hacia lo que quiero. Es mi camino.

martes, 29 de enero de 2013

Trilogía 42K.

Ya están decididos los objetivos para este 2013. 
Después de mis escarceos y mis incursiones en el mundo ultratrail de los pasados años con distintos resultados en Beasain, Navacerrada y Segovia este año básicamente he decidido volver a mi prueba predilecta: el maratón de montaña.
Para ello he escogido tres pruebas en las que espero estar de una u otra forma:
- Maratón de Zegama-Aizkorri (mayo).
- Maratón Alpino Madrileño (junio).
- Maratón DesafíoSomiedo (septiembre).
Como corredor o como animador en cada caso, si las circunstancias no me son propicias. Porque sinceramente, subir los últimos metros hacia la cima del Aizkorri con un dorsal en el pecho son una experiencia inolvidable, pero vivirla cámara en mano y vitoreando a los valientes, por ejemplo, es realmente emocionante. Ambas opciones merecen la pena ser vividas.
Como eventos especiales, también haré la ruta anual (Cut) que preparamos Los Locos del Cerro y que este año nos ha de llevar por la Senda del Genaro en abril y es posible que acuda en julio con muchos compañeros a los Cavalls de Vent no competitivos de la mano de nuestro gran amigo Ppong.
Finalmente, me dejo en la recámara la opción de volver a Beasain en julio (a costa de Cavalls por desgracia), si el alma se me retuerce clamando vendetta por esa cuenta pendiente que tengo con la G2H desde hace un par de años.
No sé si es mucho o poco trajín. Dependerá de con quien se compare. En cualquier caso este año mis ambiciones van por el camino de la intensidad y no por el de la resistencia.
Ahora, sólo queda esperar que las fuerzas y la suerte me acompañen. Os contaré.

martes, 8 de enero de 2013

¡Roma Vincit!.

Y de entre la bruma llegan los nuevos días. El futuro, ilusiones, retos y desafíos. Tras el descanso calzarse  para retomar el camino y afrontar la próxima batalla.
No podemos rendirnos, la vida no te deja a poco que la mires. Te muestra. Se muestra. Te llama y te toma.
Así que no merece la pena resistirse. Es apasionante observarla.
Calzado, parapetado en su gastada coraza, el veterano legionario se pone de nuevo en marcha.
¡Roma Vincit!.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Letargo.

El invierno, la crisis, la edad... no sé cuanto de cada, no sé si todo o nada. Sé que mi corazón está frio. Que apenas sueño, que es un alivio cada día que acaba.
Es difícil crear, es utópico creer, es complicado pelear y sin embargo no queda otra cosa que podamos hacer.
Y así pasan los días.
Y se nos hecha encima el invierno. Quiero pensar que es un letargo a la espera de próximas batallas. Que volverán la inspiración y las ganas.